Hace mucho tiempo que no me sentía tan mujer como hoy. Recientemente había sido testigo de la evolución de mis contemporáneas cuando las veía saltar de la emoción porque un caballero les compraba un anillo o en su defecto, un par de tacones, pero nada había llenado tanto mis expectativas.
Hoy me sentí verdaderamente representada cuando Valerie Domínguez, actriz y ex reina de belleza colombiana se defendió por los delitos de falsedad de documento y prevaricato por recibir 306 millones de pesos del programa AIS, programa cuyo ideal era subsidiar campesinos pobres y no grandes terratenientes como su ex pareja. Específicamente Valerie argumentó que fue manipulada y atacada en su buena fe, ya que estaba enamorada.
No puedo estar más de acuerdo con Valerie, dar todo por alguien siempre ha sido característico de la mujer, mientras los problemas del dinero y de lo que se haga con él ha sido de otros. Cualquier juez debe tener en cuenta que nuestro papel ha sido principalmente apoyar a nuestros esposos en todas sus decisiones. ¿Acaso Valerie es culpable por entregar una firma por amor y no leer lo que firmaba antes? ¿Acaso desde cuándo leemos?
Valerie me dejo sin palabras, más allá de mi preocupación por el hecho de que los cerebros del delito sigan impunes, no puedo dejar de sentir admiración por su iniciativa al defender a la mujer y su rol en la sociedad. Simone de Beauvoir estaría muy orgullosa al saber que en pleno siglo XXI llegamos a ser algo más que cuerpos trofeos que dan a luz. Hoy en día, ser mujer es utilizar buenos argumentos para atacar un sistema mafioso y de esta manera reivindicar nuestra imagen como el objeto sexual y vacio que siempre hemos querido ser.
Ojalá se haga justicia con un ser humano que tan solo cometió el delito de comportarse con nobleza ante una circunstancia de pareja. Pronto llegará el día en que la imagen de la mujer valiente que lo entrega todo por amor, incluso plancharle la camisa al marido después de haberla golpeado, vuelva a ser un adalid para todas las adolescentes de Colombia y el mundo.